
El domo
La materia, los astros, la vida y cada criatura todavía atada. Es la cárcel, y desde dentro se ve como una casa.
Un creador que se aburre. Criaturas que vigilan el mundo desde su garita. Y unos pocos que intentan soltar todas sus cadenas.
Todo lo que conoces vive dentro de un domo. Alrededor se extiende el margen de los Domogos. Y por encima, alguien mira.

La materia, los astros, la vida y cada criatura todavía atada. Es la cárcel, y desde dentro se ve como una casa.

Cada persona mira el mundo desde un puesto de vigilancia: un reflector que solo apunta hacia fuera, un parlante, un mazo de juez y unos conductos por donde todo llega deformado.

El creador. Fabrica criaturas en conflicto porque así lo entretienen, y las observa a través de sus gafas como quien mira un espectáculo.

Las religiones y todo lo que te venden como bondad: jardines, templos, música, un propósito. No atacan. Invitan.

Los demonios de todas las religiones. Confunden la atención que Godem pone en los humanos con amor, y no lo perdonan. Cazan a quien intenta irse.

Los que sueltan las cinco cárceles: cuerpo, historia, familia, moral y nombre. Cruzan el margen sin volver a engancharse.

Un acantilado sobre un vacío de antimateria. Quien salta desaparece, y en el cielo queda una aurora.
«La cárcel se ve desde adentro como una casa.»
Detrás de cada par de ojos hay un trono, un reflector y un parlante. Desde ahí se opina, se aconseja y se juzga, y el mundo llega siempre por el mismo marco. El recorrido te lleva hasta dentro de una.
La búsqueda de Sofía, el archivo de Eli, la ciudad del poder y el teatro donde Nerio explica el borde.

Analista de biotecnología. Una noche la pregunta cambia de dirección y la lleva hasta un manuscrito en China.

Compara informes oficiales hasta descubrir que normalizar es enterrar. Habla desde un canal anónimo: Archivo de Borde.

Periodista de investigación caído en el olvido. Sabe seguir manchas, y alguien sabe usarlo.

El tramoyista de El Umbral. Arregla focos y apunta en una libreta lo que leyó en Arcanas Letanías.

El hombre de la tarjeta. Nerio lo llama así porque reina en el caos.

Entra en la mesa del poder para desarmarla desde dentro.

Benefactor, donante, depredador fino y paciente. Un rostro que puede quemarse sin que arda la casa entera.

El académico que abre las puertas de la universidad a quien no debe.

El anzuelo. Sabe tocar el hambre que cada uno esconde.
Tres libros ilustrados para entrar en el universo por capas. Se pasan las páginas como en papel, también en el móvil.
Una niña dibuja flores mientras en la casa se cierra una puerta. Años después, esa misma niña despierta a las tres de la mañana con una pregunta sin nombre y la sigue hasta un manuscrito que explica por qué el mundo se hizo así.
«Los hice así porque así son entretenidos.»
Las historias del universo se cuentan desde lugares distintos de Jailer City, cada uno con su narrador. Parecen sueltas, pero todas corren por la misma savia.

Lo que Nerio leyó en Arcanas Letanías: Godem, el domo, los Demorgos, los Hedomogos y los Murdogos.

Por qué la maldad está tan metida en la naturaleza humana, y la gente que actúa como poseída.

La radio de Jailer City cuenta historias reales con los personajes de carne y hueso.

Cuentos e inventos del autor, con personajes que parecen de fantasía porque van disfrazados.
Los productos están en preparación. Apúntate más abajo y te avisamos el día que salgan.
PróximamenteLa novela completa, del Pórtico al último capítulo.
PróximamenteCada personaje, una carta: KINGCHA es el rey de diamantes y Sofía, la reina de corazones.
PróximamenteMurdogos, Hedomogos y Demorgos impresos para la pared.
PróximamenteCamisetas, tazas y cuadernos con los símbolos del universo.
El carcelero sigue creciendo en vídeos y nuevas historias. Hay varias formas de formar parte de ella.
Aparece como personaje en un episodio de Crónicas Anacrónicas o de El Umbral.
Con tu foto y tu permiso firmado, te convertimos en un personaje del universo.
Si viviste algo que encaja en la obra, el cronista puede contarlo, con tu nombre o sin él.
Tu nombre o tu marca en los créditos de un capítulo.